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Un juego de actitud y temple

Es común oír que para el poker es necesaria una actitud segura y convincente, aún más que buena suerte y cálculos matemáticos engorrosos.
Es indispensable la perspicacia para saber detectar el farol o la actuación del otro. Darse cuenta de cuándo nos están mintiendo y viceversa. Debemos tener también un control de nuestra actitud y ser metódicos a la hora de realizar un farol, para no caer en el papel del pastorcito de la famosa fábula. De otro modo, llegará un momento en que ningún jugador oponente se creerá nuestras "simulaciones" y ahí habremos perdido muchas de nuestras posibilidades de ganar.

Es importante mantener una actitud imperturbable, aunque nuestra mano sea la peor. Esto no debe convertirse en un alarde constante y exagerado. Solamente debemos cuidar que nuestras vacilaciones no se muestren al resto de la mesa. De esa forma, no adivinarán que estamos en pésimas condiciones, pero tampoco si estamos a punto de descubrir nuestras cartas con una feliz escalera máxima.
Siempre será complicado y duro, un juego al que entramos estando flojos de dinero. Ya que la primera arma del buen jugador de poker es el temple, el estar tranquilos con nuestro "fondo monetario" es más que importante. Es lógico que la ansiedad no nos jugará una mala pasada tan rápido, si contamos con el respaldo de un buen día para nuestros bolsillos. Esta es una ventaja importante, pero que lamentablemente no tenemos la suerte de poseer todos los días.

Siempre atentos

Durante el juego, para llegar al poker siempre hay más posibilidades pidiendo dos cartas, pero, por ejemplo, dependiendo de con qué nos estemos quedando, al llevar un trío podemos pedir una o dos cartas. Un as o una K pueden llevarnos a un full, y al mismo tiempo evitaremos que otros sospechen de nuestro trío.
No debemos dudar de hacer una apuesta si contamos con un nada despreciable full, y ni hablar de si tenemos una escalera o color. Es muy probable que si seguimos manteniendo nuestra actitud imperturbable, tengamos éxito. Pero también es necesario ser prudentes con el alto de las apuestas. Antes de eso, siempre es conveniente observar los descartes ajenos, esto siempre nos da pistas sobre las posibilidades del otro.

En definitiva. Podemos decir que la única estrategia que no falla en el poker, es la de ser audaces, convincentes (sea cual fuere la situación), mantener la calma pero también un equilibrio que nos indique cuándo y cómo actuar. Estar atentos al resto de la mesa casi aún más que a nuestro propio juego. Pero siempre el equilibrio y la prudencia. No olvidemos que es difícil controlar nuestras cualidades humanas cuando de ganar (victorias y dinero) se trata.